dilluns, 11 de gener del 2021

Pedro y el lobo

 




4. Pedro y el lobo

Hace poco más de 80 años, a un músico llamado Serguéi Prokófiev le propusieron que compusiera una sinfonía para niños. Con música, este compositor ruso contó la historia de Pedro, un joven que vive con su abuelo en las montañas.
Los peligros de un bosque son muchos, por eso el abuelo no se cansaba de advertirle a su nieto que debía estar adentro de la casa. Pero Pedro era muy inquieto y le gustaba salir a jugar al estanque donde vivían un pato y un pajarito, que eran sus amigos. El día que su abuelo lo encontró fuera de casa, se enfureció y de inmediato lo metió a la casa.
Un día, Pedro se encontraba acompañado de su gato viendo a través de la ventana cómo el pato y el pajarito discutían en el estanque. De pronto vio cómo un lobo salía de entre los árboles, daba un brinco y en un segundo se engullía al pato. No contento con haberse comido al pato, el lobo intentaba atrapar al pajarito también.
Pedro, resuelto a salvarlo, fue por una cuerda, se subió al muro de barda y de ahí brincó a una rama cercana. Trepado en el árbol, ató la cuerda y preparó una trampa para el lobo. Una vez hecho el nudo, chifló al pajarito para que pasara por el centro del círculo de la cuerda. El ave entendió la señal e hizo lo indicado. El lobo lo siguió, pero cuando quiso cruzar por el aro, Pedro jaló la cuerda y lo enlazó. Así fue como este jovencito, atrapó al temible lobo del bosque.
Peter And The Wolf. © MUTI
Ahora responde:
  1. ¿Quién era Serguéi Prokófiev?
  2. ¿Tenía razón el abuelo en no dejar que Pedro jugara en el bosque? ¿Por qué?
  3. ¿Qué hubieras hecho tú, de haber estado en el lugar de Pedro?
  4. ¿Qué reacción crees que tuvo el abuelo cuando vio al lobo atado a la cuerda?
  5. Si Pedro y su abuelo vivieran en la ciudad en la época moderna, ¿de qué tendrían que cuidarse?
  6. Escucha la sinfonía de Prokofiev que cuenta la historia de Pedro y el lobo. ¿Qué te parece?

El gato con botas

 




El gato con botas


Había un vez un viejo molinero que al morir heredó a sus hijos aquello que poseía. El hijo mayor recibió como herencia el molino, el segundo hermano recibió el asno y al menor le tocó el gato.
Triste por su suerte, el más pequeño de los hijos se lamentaba de poseer tan solo un gato. En esas estaba, quejándose por su suerte, cuando escuchó que alguien le hablaba: “Oye, tú, deja de llorar, y mejor consígueme un par de buenas botas”. “Un gato que habla debe ser un gato astuto”, fue lo que pensó el joven, así que atendió la demanda del gato y fue en busca de las dichosas botas.
Mientras esperaba sus botas, el gato se puso a cazar conejos. Y una vez que tuvo puestas las botas que le consiguió el joven, le llevó los animales cazados al rey. “Estos conejos se los envía mi señor, el marqués de Carabás”, le dijo el gato a este rey. ¿Por qué dijo “marqués de Carabás”? Porque fue el primer nombre que se le ocurrió al gato. Cada día, el animal le llevaba las presas cazadas al rey en nombre del tal marqués de Carabás.
Un día, el gato se enteró que el rey iba a salir de paseo con su hija y urdió un plan. Le pidió a su amo que se metiera al río a nadar y que él haría el resto. Cuando la carroza del rey pasó cerca del río, el gato empezó a gritar: “¡El marqués de Carabás se ahoga! ¡Ayuda, ayuda!”
El rey, que escuchó al gato, pidió a sus guardias que lo salvaran. El animal se acercó al rey para contarle que mientras nadaba, unos ladrones se habían llevado la ropa del marqués. Al escuchar que se trataba del marqués de Carabás, aquel que le había mandado conejos y demás animales cazados, el rey, para agradecer los regalos, mandó que le trajeran finos trajes a este marqués. Con tales trajes, el hijo del molinero parecía todo un noble y la princesa al verlo así, se enamoró de él. El gato tramó un par de ocurrencias más para hacer parecer que su amo era muy rico. El rey cayó en su trampa y le dio la mano de su hija.
El hijo del molinero se casó con la princesa, fue muy feliz y nunca más volvió a ser pobre gracias a la astucia de este peculiar gato, que también vivió con todas comodidades el resto de sus vidas, porque los gatos tienen siete vidas.
© Lorena G
Ahora responde:
  1. ¿Te parece que el gato hubiera podido convencer al rey si no hubiera tenido sus botas?
  2. ¿Por qué era tan importante que el gato tuviera estas botas?
  3. ¿Por qué crees que se eligió un gato para esta historia?
  4. Si encontraras un gato que hablara, ¿qué le pedirías?
  5. ¿Consideras que la princesa se hubiera enamorado del hijo del molinero de haberlo conocido con sus pobres ropajes? ¿Por qué?
  6. Conoce el resto de las astucias del gato.

Caperucita roja

 




2. Caperucita Roja

Nadie sabe su nombre, solo sabemos que era una niña que vivía cerca de un bosque un poco frío. Esto lo intuimos porque siempre se cubría con una caperuza, que es una especie de capa con gorro. Suponemos que esta niña era linda o así nos gusta imaginarla.
Esta niña, además de bonita, era una hija responsable y de buenos sentimientos. Vivía con su madre y, de tanto en tanto, su abuela las visitaba. Un día, su abuela enfermó. Quizá le dio una de esas gripas que hacen que no podamos salir de la cama. La madre de Caperucita Roja, preocupada por la abuela, le preparó una ricas galletas de jengibre. También pudo haberle preparado un caldito de pollo con verdura. Eso no lo sabemos. Pero como la madre tenía mucho trabajo que hacer, le pidió a Caperucita que llevara la canasta con comida a su abuela.
Little Red Riding Hood. © Anne Riana
“Vete por el pueblo, aunque sea más largo el camino, y llévale este refrigerio a tu abuela”, dijo la madre a Caperucita, confiando en ella. A punto de tomar la senda indicada, se le hizo fácil optar por la vía corta: el bosque. Así fue que se adentró entre pinos y oyameles muy contenta por su decisión y con su cesta en la mano. A mitad del camino, salió a su encuentro un lobo, que le preguntó con demasiada amabilidad: “¿Adónde vas, querida?”
Confiando en el desconocido, la niña le contó con todo detalle adónde y con quién iba.
A ese lobo, que estaba muy hambriento, se le ocurrió que sería fácil comerse a una abuela desvalida; luego a la niña, de postre; y, para llenar ese último huequito, las viandas de las canasta. El lobo se despidió con la misma cordialidad y se apresuró a llegar a casa de la abuela. Entró a la casa, encontró a la abuela y de un bocado...
¿Qué prefieres: el final feliz que escribieron los hermanos Grimm o la versión de Charles Perrault en la que el lobo satisface su hambre?
Ahora responde:
  1. ¿Qué decisión crees que debió haber tomado Caperucita? ¿Por qué?
  2. Imagina que el lobo no es simplemente un lobo, que representa algo más, ¿qué podría ser?
    1. Un peluche
    2. Un hombre muy malo
    3. Un ladrón
  3. ¿Por qué la madre le aconsejó a Caperucita que tomara el camino largo?
  4. Si tú fueras el que te encuentras con un lobo que simplemente quiere platicar contigo, ¿qué harías?
  5. ¿Qué lobos podemos encontrarnos en nuestro mundo actual?

Trabajo poético-plástico 3a evaluación

  TRABAJO POÉTICO-PLÁSTICO 3a EVALUACIÓN 1. Elije un autor de los presentados en esta entrada, de la literatura castellana, tiene que quedar...